LA PRINCESA USUMA
Oscar
Guzmán
El
sol irradiaba con sus rayos recalcitrantes, quemando Ia faz de la tierra. EI
caos se señoreaba por todos los reinos. Aquellos días de gloria habían quedado
atrás; era el principio del fin de aquella grandeza de la civilización maya.
Muchos
años hacía que EL CHACK, «DIOS DE LA LLUVIA’, castigaba a aquellos pueblos al
negarles la lluvia que es fuente de la vida; las semillas no germinaban o las
cosechas se perdían por falta de humedad; el hambre desesperaba a los
pobladores y las enfermedades empezaban a aniquilar a las comunidades.
En
el Reino de «YAXCHILAN», el Rey MAA’CHE (Gran Árbol) y la Reina SACKNITE (Flor
Blanca), esperaban ansiosos el nacimiento de su primogénito. La luna espiaba
con disimulo en aquella noche, penetrando con sus tenues rayos hasta la alcoba
de la reina.
El pueblo
estaba en vela, porque la reina SACKNITE había sentido dolores que anunciaban
el tan ansiado advenimiento; de repente, un mono saraguate rompió el silencio
de la noche y el TUN y los
tambores
anunciaban a su pueblo la venida al mundo de una hermosa niña; hubo algarabía
en la ciudad y los súbditos acudían con regalos de sus mejores manjares para
sus reyes. Se reunieron los sacerdotes en asamblea con el pueblo y se acordó
pedir a los reyes que aquella niña se le diera el nombre de PRINCESA OSOMA y
que fuera ofrendada en sacrificio al Dios CHACK, cuando fuera doncella y al
cumplir sus quince años, para que el Dios de la Lluvia levantara el castigo que
les había impuesto y los campos volvieran a fructificar. El rey y la reina
aceptaron la voluntad de sus súbditos y se mandaron los heraldos a todos los
reinos dándoles la buena nueva y que se implorara al Dios de la Lluvia para que
aplacara su furia.
Volvió
la calma, las lluvias empezaron a mojar la tierra y las cosechas empezaron a
fluir en abundancia. Aquella niña crecía como una flor en capullo, fue educada
con gran esmero por los sacerdotes y nadie osaba decirle que estaba destinada
al sacrificio. Al correr de los años, se convirtió en una hermosísima doncella
que los reyes celosamente la escondían de la vista de los intrépidos
enamorados.
Y SUCEDIO DE
REPENTE: un día aciago vino de pronto a enlutar el reino de BONAMPACK, vecino
al de Yaxchilán, el rey había muerto. Se reunió la corte y fue enviada una
delegación acompañando al Rey MAA’CHE, la Reina SACKNICTE y la princesa USOMA,
que por primera vez era vista por todos los mundanos, para llevar a su última
morada a aquel Rey de BONAMPACK, que fuera tan querido por sus súbditos y por
los reinos vecinos. Un apuesto guerrero fijó su vista en la princesa y ella,
desde aquel instante, no tuvo ojos para vs otra cosa que no fuera aquel apresto
mancebo y el amor entre ambos nació en aquel instante, ignorantes que aquella
pasión ciega, sería el final de una grandeza incomparable.
Aquel
apuesto guerrero, ciego por el amor que sentía por la princesa, tuvo la osadía
de llegar a los pies del Rey, a solicitar su mano para desposarla y como era de
esperar le fue negada con toda cortesía sin hacerle saber el destino que
esperaba a la princesa, para no entristecerla, quien ignorante de su suerte era
atendida con suma delicadeza para no desafiar lo furia del DIOS DE LA LLUVIA.
Los
dos enamorados empezaron a verse a hurtadillas en las noches de luna y la
pasión que sentían como cualquier otro mortal, los llevé a entregarse en lo más
sublime del amor y… un día, la Princesa empezó a sentir y sufrir mareos y poco
a poco aquella belleza se fue opacando; aquel esbelto y escultural cuerpo fue
cambiando aceleradamente su forma y ella, ignorante de lo que sucedía; sus
padres empezaron a preocuparse por su estado de salud, hicieron llamar a
los curanderos y los sacerdotes de la corte, llevando ante ellos a la princesa,
para ser auscultada y… ¡Ohoool Sorpresa… con lo cabeza cabizbaja, los
curanderos y los sacerdotes, llenos de temor y pesadumbre, presintiendo que los
dioses se enfurecerían pero cumplidores del deber que se les imponía,
transmitieron a sus soberanos aquella nefasta noticia… OSOMA ESTA «ENCINTA»
.
DE
PRONTO: El sol se ocultó; una nube gris obscureció el cielo y empezó la furia
de Dios vientos; los rayos atronaban el firmamento; tembló sin cesar y se
agrietó la tierra; aquellas ciudades con sus hermosos templos cayeron a tierra
y un diluvio las inundó haciendo desaparecer todos los reinos- El mar se creció
y sus embravecidas olas chocaban en las faldas de la sierra de CHAMA, rompiendo
la quietud que había reinado hasta aquel aciago día y… fue una luna(un mes) de
los Mayas, de pertinaz lluvia; era la furia de CHACK, DIOS DE LA LLOVIA, por
haber sido engañado.
Pasó
aquel mes aciago. Poco a poco, la furia del Dios de la Lluvia empezó a
decrecer; el sol, avergonzado, empezó poco a poco a ver aquellos estragos; la
luna, coquetona, se atrevió a ver de medio lado como indita risueña y enamorada
y volvió la calma; sobre las espumas de aquel océano, sólo se veía el espinazo
de la sierra de CHAMA.
Pasaron
muchas lunas, muchos cientos de lunas y el mar empezó a decrecer dejando a la
vista del mundo aquellos estragos causados por la furia del dios de la Lluvia y
de las grietas de la tierra, se formaron los ríos más grandes de Guatemala,
para dar salida a aquellas aguas hacia el Golfo de México; así se formaron esos
ríos llevando en el susurro de sus aguas, un mensaje de muerte hacia el
infinito y como testigos mudos de aquella grandeza, recorren todo lo que fue
aquella civilización que hoy asombra al mundo.
Así nació el
río de LA PASION, que quiso que sus aguas Ie cantaran un arrullo de nostalgia a
los reinos de CANCUEN, TRES lSLAS, EL CEIBAL LA AMELIA y EL ALTAR DE LOS
SACRIFICIOS.
Así
nació el río Salinas, que naciendo del reino de Zaculéu, quiso pasar por el
reino de Chamá, para luego pasar recogiendo las aguas de las salinas de nueve
cerros, visitando de allí el reino de El Caribe, para luego encontrarse con su
hermano gemelo el de El Pasión, para que tomados de la mano siguieran su curso.
Hubo
en aquellos tiempos un reino casi desconocido por su pobreza, donde como único
patrimonio fabricaban un instrumento de percusión llamado ‘EL TON’; aquel reino
se llamaba LACKAN; del nombre de aquel reino se formó con dos vocablos el río
LACANTUN, que viene a unir sus aguas con las del de LA PASION y el SAUNAS, para
que juntos y como un recuerdo imperecedero a la memoria de aquella infortunada
princesa, tomar su nombre USUMACINTA, o lo que es igual: «USUMA EN CINTA» pasan
sus precipitadas aguas, visitando las ruinas que quedaron de aquel reino de
YAXCHILAN, cuna y sepulcro de aquella infortunada PRINCESA.
Los
conquistadores españoles buscaron afanosamente el pueblo Maa’che «MANCHE, para
atraerlo a la fe cristiana sin encontrarlo, porque ese pueblo había
desaparecido para siempre y hasta finales del siglo XIX las ruinas de Yaxchilán
fueron conocidas y aparecen en el viejo mapa como las ruinas de Manché Tinamit,
«REINAS DEL PUEBLO DEL MANCHE’.
En
las noches de luna llena, suele aparecer en las pedregosas o arenosas playas
del río, la figura de una mujer alta, vestida de blanco, que, caminando
lentamente por la orilla del río, emite gemidos lastimeros con su llanto.
¿Será
el alma en pena de la princesa OSUMA que llora de haber sido la causa de la
destrucción del imperio Maya? ¿Y surgió de esta figura también el mito de la
llorona y en su memoria se repite su historia en la versión petenera con el
baile de «La Chatona’? Vaya usted a saber, pero si averigua bien, bien,
cuéntemelo.
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